Los secretos de Nicole Kidman



Ríos de tinta se han escrito sobre lo tortuoso que puede ser trabajar para Stanley Kubrick, un genio cuya obsesión con el detalle podía llegar a resultar agotadora para muchos intérpretes. No así para Nicole Kidman, que disfrutó trabajando con un cineasta que se mostró empático con su situación en todo momento. 

El director de «El resplandor» le dijo desde el primer momento que debía hacer un desnudo frontal en «Eyes Wide Shut», algo que puso en guardia a la actriz, no del todo cómoda con la situación. 

«Cuando empecé a trabajar con Stanley Kubrick, él me dijo: “Voy a querer un desnudo frontal”. Y yo me quedé en plan, “Uf, no lo sé”», reconoció la protagonista de «Los otros» en una entrevista con «New York Times Magazine». Al final, director e intérprete llegaron a un acuerdo, por el que se incluía una cláusula en el contrato de Kidman que dio seguridad a la actriz para abordar una de las escenas más eróticas de su carrera: «Él me enseñaría las escenas de desnudos antes de incorporarlas a la película. Así yo me sentiría totalmente segura. No dije que no a nada, solo quería tener claro que no iba a aparecer desnuda y con todo el mundo riéndose de mí».

«No me hubiera gustado que la historia quedase mal contada (…) Hacer que me dijeran: “Una vez que estés contenta, esto está hecho”, es una posición fantástica en la que estar si eres una mujer: el acuerdo contractual que tengo con el director que me permite mostrarme desnuda y hacer escenas de sexo porque me siento segura», ha reconocido Nicole Kidman.

«Me encanta la relación entre actor y director: cuando es pura, es exquisita», ha admitido la intérprete, que defiende a Kubrick. «Stanley no era un torturador. Era difícil, porque rodaba un montón de tomas, pero yo me sentaba en el suelo de mi oficina, y charlábamos y veíamos vídeos de animales. Decía que los animales eran mejores que las personas. Aunque recuerdo que una vez estábamos viendo un documental sobre la vida salvaje en el que se veía a un león persiguiendo a un antílope, y él apenas podía mirar. Interesante, ¿verdad».

Los otros
Este mes de agosto se han cumplido 19 años del estreno de la película «Los otros», cinta que supuso el salto a Hollywood del director español  Alejandro Amenábar y que enfrentó a los hermanos Weinstein, Harvey y Bob, hasta el punto de casi acabar con una unión en la distribuidora Miramax de más de diez años.

Así lo cuenta el crítico y periodista especializado Peter Biskind en su monumental obra «Sexo, mentiras y Hollywood», publicada en España por Anagrama, en la que retrata la época dorada del cine independiente americano, con el ascenso de empresas como la propia Miramax o la consolidación del festival de Sundance, dirigido por Robert Redford.

Biskind hace un aparte en el libro para contar cómo la relación entre Harvey y Bob Weinstein, que ya habían conseguido ser los ‘jefes’ del cine independiente de la última década del siglo XX, alcanzó «mínimos históricos» cuando apostaron por la distribución de la película de Amenábar, protagonizada por Nicole Kidman.

«Pasaron semanas sin dirigirse la palabra. Animosidad, murmullos, amenazas veladas de dividir la empresa…se rumoreaba que Bob quería montárselo por su cuenta. Creo que con ‘Los otros’ estuvieron más cerca que nunca de la separación», explica en el libro el director de ‘Dogma’ Kevin Smith, uno de los más cercanos a los hermanos Weinstein.

La sombra de Nicole Kidman
El motivo de esta disputa venía de antes. Miramax tenía una subdivisión que se llamaba Dimension, encabezada por Bob Weinstein, creada en principio para dar salida a todos esos títulos de serie ‘b’ que la distribuidora principal ya no podía a raíz de su unión con Disney.

Pese a que comenzó con escasas aportaciones al grueso de las cuentas de la empresa, el haber apostado (y triunfado) con títulos como «Scream» o «Scary Movie» llevó a Dimension a ser incluso más grande que Miramax en el año 2001. «Los empleados advirtieron que Bob le plantaba cara a Harvey, cada vez más, e incluso insistió en tener su propio equipo de prensa y márketing», cuenta el libro.

Los Weinstein se habían hecho con ‘Los otros’ con un vehículo para Nicole Kidman, cuyo nombre estaba en alza en los medios (en especial, por su reciente divorcio con el actor Tom Cruise). Además, sería el propio Cruise quien produjese la película a través de su compañía Cruise/Wagner.

Finalmente, la película fue para Dimension, pero esta decisión «envenenó aún más el agua». «Harvey se mosqueó porque Bob tenía una película que no era para Dimension, sino para Miramax, y porque pensaba que Bob no tenía ni puñetera idea de lo que iba a hacer con ‘Los otros’. Así que intervino y le quitó a Bob la campaña de márketing», continúa Smith.

Harvey orquestó un golpe maestro publicitario: consiguió que Kidman y Cruise  aparecieran juntos en el estreno de ‘Los otros’, por primera vez desde que se anunciara el divorcio. «Los otros» se estrenó el 10 de agosto de 2001 con una recaudación de catorce millones de dólares el fin de semana y terminó recaudando 96,5 millones de dólares.

«Si Harvey no hubiera intervenido, esa película habría recaudado unos discretos 40 millones y habría desaparecido. Pero dio lugar a una violenta fricción entre los hermanos. En público, Bob dijo que Harvey ‘salvó’ la película, pero se dice que se cabreó cuando Harvey se hizo cargo de la cinta. Pasaron semanas sin hablarse», concluye Smith.

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