CINE – Richard Jewell, el homenaje definitivo de Clint Eastwood al americano común



La magia del veterano Clint Eastwood está en que sus protagonistas «no son super dotados, ni héroes de cómics, ni extraterrestres, sino hombres que intentan mantener su dignidad». Uno de ellos es Richard Jewell, el protagonista real de la (pen)última película del maestro californiano, que ya trabaja en un nuevo proyecto, «Cry Macho». «El mundo que presenta Clint Eastwood no está a punto de desaparecer, salvo por la estupidez, el egoísmo y la deshumanización». Con estas palabras se termina por descifrar la figura de director.

«Richard Jewell», es el último de los héroes americanos a los que Clint Eastwood se ha dedicado a homenajear en la etapa final de su filmografía. Porque a sus noventa años, y sin atisbo de jubilación en el horizonte, el cineasta sigue empeñado en glosar las gestas de los hombres corrientes que hicieron del mundo un lugar mejor. De «Sully», el piloto que amerizó en el río Hudson y salvó la vida a cientos de personas, a los tres chavales de «15:17 Tren a París», que detuvieron un ataque terrorista en un vagón. Sin olvidar «El francotirador» de los SEAL interpretado por Bradley Cooper, y ahora Richard Jewell, un guardia de seguridad que evitó una catástrofe. Y, sobre todos ellos, el viejo de «Mula», un ejemplo de dignidad al que el propio Eastwood dio vida.

Al último director de la Era clásica, como lo fue el maestro John Ford, la crítica tardó una vida en reconocer sus valores culturales, su inapreciable talento.

«Es mucho mejor que las premisas repelentes en las que se basa», se vanaglorió el crítico estrella de «The New Yorker» al descubrir, 35 años después, que «Impacto súbito» no era la película fascista que creyó ver tres décadas atrás.

Desde aquel Harry Callahan malencarado y reprobable de «Impacto súbito», la única de las cinco películas de Harry el sucio que Clint Eastwood dirigió, hasta el torpón héroe de «Richard Jewell» cabe todo el catálogo de personajes filmados por él. Clint Eastwood siempre ha sido un director que siempre ha demostrado una mano en la construcción de personajes que evidencian un rico mundo interior que pasa inadvertido para el espectador entretenido en la cotidianidad. Su mirada experta es más penetrante incluso que aquella que lo inmortalizó en «El bueno, el feo y el malo».

Su último clásico
A Hollywood, los únicos viejos símbolos que le gustan son los retirados. Pero incombustible e inagotable, Eastwood no se resiste a la jubilación, y prefiere la silla de director en el set que la de los homenajes. Con esa rebeldía, con las historias que cuenta y con los protagonistas que elige da la vuelta a Hollywood como a un calcetín. Y con eso, y asegura de que los Oscar le ignoran desde que se fijó en lo que se ha dado a llamar como «los héroes normales de Clint».

Ni el Oscar honorífico que a otros veteranos sí les han entregado ha caído en sus manos.

No toca el dorado del galardón desde el 2004, con «Million Dollar Baby».

Sus pequeñas victorias
«No he tomado la decisión consciente de rodar películas sobre héroes, lo que sí quiero es mostrar a las personas que tienen la fortaleza de hacer cosas extraordinarias », dijo durante el estreno de su «Tren a París» (2017), en la que filmó a los mismos tres americanos que redujeron a un terrorista en un viaje por Francia. Antes había escogido la biografía del SEAL Chris Kyle en «El Francotirador» (2014) para mostrar el indestructible sentido del honor de los marines que arriesgaron su vida y sacrificaron a su propia familia; también retrató a Chesley Sullenberger en «Sully» (2016), en la que un abnegado y experto piloto veterano tiene que luchar contra la burocracia de las grandes corporaciones y el gobierno que quieren culparle pese a salvar a todo el pasaje de una muerte segura. En «Mula» (2018) volvió a ponerse delante de las cámaras con un nuevo gran torino, otro veterano que tiene que seguir trabajando en lo que puede para sobrevivir. El último ha sido «Richard Jewell» (2019), otro personaje que encarna al norteamericano común y corriente que debe enfrentarse como un orondo David al Goliat encarnado por el Estado profundo (el FBI, los abogados sin escrúpulos, la mala prensa…).

A todos estos héroes de la calle, tipos sencillos y cotidianos, con biografías extraordinarias, se ha acercado Clint Eastwood con un prisma sencillo, a medio camino del homenaje a la persona como de la crítica al sistema. O mejor dicho, del homenaje a lo bueno del sistema por una parte(encarnado por sus personajes) mientras que por la otra crítica a los vicios del mismo «establishment». En su cine, él muestra las dos caras de un país que sus protagonistas aman y se entregan con dignidad, y que nadie ha sabido reflejar con tanta mala cara como buen corazón.

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